Me han echado muchas veces. Bueno, unas cuantas. Algunas fueron más dolorosas que otras. Pero con el tiempo, me he dado cuenta de que las que más me jodieron, las más injustas, fueron las más enriquecedoras. Y las que dieron paso a las mejores etapas. Es verdad que Dios provee…
Esta vez el dedo no me ha señalado a mí. Pero me ha dado de lleno. Sólo me consuela pensar que las situaciones que más joden, las más injustas, son las más enriquededoras. Y dan paso a las mejores etapas.
En fin. Qué remedio… Me voy a echar mucho de menos… cada día.
Hala…
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