martes 7 de abril de 2009

Ataraxia en equilibrio


…chorizada a Rafa Díez

Tengo claro desde hace tiempo que el origen de los cabreos súbitos, de las tormentas negras sobre mi cabeza, está en mí mismo. Es culpa de una fea costumbre que tengo: esperar que la gente haga las cosas como a mí me gustaría que las hiciesen. No es la primera vez que escribo de esto en Lentexas

Este conocimiento es un arma poderosa, porque cuando alguien me decepciona se me activan casi de inmediato las defensas en forma de autorreflexión y rápidamente me devuelven a mi particular ataraxia. Gracias a esta técnica, llevo meses sin dejarme llevar por un enfado… chupi !!!

Sin embargo, me encantaría que eso no llegara a producirse. Que de verdad ninguna persona pudiera decepcionarme. No esperar nada de nadie. En ello estoy.

Pero mientras alcanzo esa iluminación, pienso que estos cabreos que no llegan a manifestarse son útiles. Me sirven para conocerme a mí mismo a través de las personas (( cada vez menos )) que me disparan la espoleta del enfado. Me enseñan mis debilidades…

No obstante, tampoco soy gilipollas… esa autorreflexión semiautomática me hace ver que no merece la pena cabrearse, pero no me impide apreciar el grado de despiste y/o mala baba en el que que se encuentra el sujeto desencadenante. Y, la verdad, cuanto más perdidos, más peligrosos. Quizá, cuando llegue a la ataraxia auténtica pueda lidiar con lo que sea. Pero por el camino, con mis debilidades, lo que menos falta me hace es que alguien altere mi trabajo interno y me saque de mi pseudoequilibrio emocional a base de mojqueos en potencia.

TOOOOOOMAAAAAA !!!

Así que… no me cuesta ningún trabajo mandar a tomar por culo a quien sea. Y sin cabrearme ni un poquito… jiji.



Santos, estos daneses… Baby Woodrose

Hala !!! Tos a cagar por ahí !!! Cangan yinyin !!! Tchi-Tchiiii !!!