lunes 15 de septiembre de 2008

Caribdis

...



He despertado en una playa. No sé si es de día o de noche. Estoy dolorido y extrañamente lúcido. Caribdis me dejó escapar, escupiéndome al aire para ofrecerme una esclarecedora vista cenital de su aterrador ojo. Sin embargo, sé que si me paro a disfrutar un poco más de esta clarividente sensación, podría volver de inmediato al remolino. Lo sé, porque ya me ha ocurrido. Y volverá a suceder. También sé que hay dos formas de detener el ciclo: entregarse a Caribdis, acomodarse en su succión y no pensar nunca más en la playa; y tratar de escapar para siempre, buscando de una vez por todas la paz, con el riesgo que supone exponerse a las seis cabezas de Escila. Quizá ser devorado por el monstruo tenga una recompensa. Pero mi clarividencia transitoria sólo me permite suponerlo. Por mi naturaleza, sólo aprendo a posteriori.



Hala !!! Todos a tomar por el puto culo !!! …poer …poer !!! Cangan yinyin !!! Tchi-Tchiiiiii universal !!!